En La Nube, entendemos que las temidas perretas, rabietas o berrinches no son manipulaciones ni caprichos, sino expresiones emocionales legítimas de niños que aún están desarrollando sus habilidades de regulación emocional. En esta guía práctica, compartimos nuestra perspectiva profesional basada en años de acompañamiento respetuoso a cientos de familias.
¿Qué Son Realmente las Perretas? Una Mirada desde el Desarrollo Cerebral
El Cerebro en Construcción
Las perretas tienen una explicación neurológica clara:
- Cerebro superior vs. inferior: Los niños pequeños operan principalmente con el cerebro inferior (emocional, reactivo), mientras su cerebro superior (racional, regulador) está en desarrollo
- Amígdala hiperactiva: La parte del cerebro que procesa las emociones intensas domina sobre la corteza prefrontal, aún inmadura
- Falta de herramientas: Literalmente no tienen desarrolladas las conexiones neuronales para calmarse solos
Comunicación No Verbal
Una perreta suele ser el único modo que encuentra un niño para expresar:
- Frustración por no lograr algo
- Cansancio o sobreestimulación
- Hambre o malestar físico
- Necesidad de conexión emocional
- Confusión ante límites inconsistentes
Nuestra Filosofía de Acompañamiento: Los 5 Pilares de La Nube



1. Prevención Proactiva
Anticiparse es mejor que intervenir:
- Rutinas predecibles: Los niños se sienten seguros sabiendo qué viene después
- Transiciones suaves: Avisos de 5 y 2 minutos antes de cambiar de actividad
- Necesidades básicas cubiertas: Sueño, alimentación e hidratación adecuados previenen muchas crisis
- Elecciones limitadas: «¿Quieres la camisa roja o la azul?» en lugar de preguntas abiertas abrumadoras
2. Validación Emocional
Todas las emociones son permitidas, pero no todas las conductas:
- Nombramos la emoción: «Veo que estás muy enfadado porque tenemos que irnos del parque»
- Normalizamos: «Es normal sentirse frustrado cuando las cosas no salen como queremos»
- Evitamos minimizar: No usamos «no es para tanto» o «ya está, para»
- Ofrecemos contacto físico: Si el niño lo acepta, un abrazo contiene más que mil palabras
3. Presencia Calmada
Nuestro sistema nervioso regula el suyo:
- Respiración consciente: Nosotros respiramos profundo antes de intervenir
- Voz baja y pausada: El volumen bajo invita a bajar la intensidad
- Postura corporal: Nos agachamos a su altura sin invadir su espacio
- Mirada comprensiva: Sin reproches ni gestos de impaciencia
4. Estrategias Prácticas según la Situación
Cada evento presenta retos únicos, por lo que aplicar estrategias prácticas adaptadas a cada contexto es clave para garantizar el éxito. Analizar el entorno, anticipar posibles escenarios y tomar decisiones flexibles permite optimizar recursos, resolver imprevistos con rapidez y mantener la calidad de la experiencia, incluso ante cambios de último momento.
Para perretas por frustración:
- Ofrecer ayuda mínima: «¿Necesitas que te ayude un poco o quieres seguir intentándolo?»
- Redirigir con humor: «¡Vaya reto difícil! ¿Probamos de otra manera?»
- Validar el esfuerzo: «Te veo intentándolo con mucha determinación»
Para perretas por cansancio/hambre:
- Ofrecer opciones sencillas: «¿Primero merendamos o primero te acuestas un rato?»
- Contacto físico reconfortante: Mecedora, masaje suave en la espalda
- Ambiente relajado: Luz tenue, música suave, reducir estímulos
Para perretas por límites:
- Firmeza amorosa: «Entiendo que quieres otro cuento, y ahora es hora de dormir»
- Ofrecer alternativas: «No podemos pintar en la pared, pero tenemos este papel enorme»
- Acompañar la decepción: «Es difícil aceptar un no, yo también me siento así a veces»
5. Reparación y Aprendizaje Posterior
Después de la tormenta viene la calma y el aprendizaje:
- Momento de conexión: Cuando esté calmado, abrazamos y reconectamos
- Conversación breve: «¿Qué pasó antes? Te vi muy enfadado»
- Sin sermones: Evitamos «¿ves lo que pasa cuando…?»
- Plan para la próxima vez: «¿Qué podemos hacer distinto la próxima vez que te sientas así?»
Lo que Nunca Funciona (y por qué)
Estrategias Contraproducentes:
- Gritar o amenazar: Solo enseña que los conflictos se resuelven con violencia verbal
- Ignorar completamente: El niño se siente abandonado emocionalmente
- Ceder después del berrinche: Enseña que la intensidad emocional consigue lo deseado
- Comparar con otros: «Mira tu hermana que no llora» daña la autoestima
- Castigos arbitrarios: No enseñan habilidades de regulación, solo miedo
Los Famosos «Time-Out» vs. Nuestro «Time-In»
En lugar de aislar al niño:
- Nos sentamos cerca: «Estoy aquí cuando necesites un abrazo»
- Ofrecemos un espacio calmante: Rincón con cojines, libros suaves, peluches
- Permanecemos disponibles: «Cuando estés listo para hablar, aquí estoy»
Consejos Específicos por Edades
Cada etapa de la vida tiene necesidades y expectativas diferentes, por lo que adaptar los consejos según la edad permite una comunicación más efectiva y una mejor toma de decisiones.
18-36 meses (la época dorada de las perretas)
- Evitar preguntas abiertas: Menos «¿qué quieres?», más «¿esto o aquello?»
- Distracción creativa: «¡Mira esa paloma!» puede cambiar el foco de atención
- Juego simbólico: «Tu muñeco también está enfadado, ¿le damos un abrazo?»
3-5 años (mayor capacidad verbal)
- Enseñar palabras emocionales: «Eso que sientes se llama decepción/frustración»
- Respiración lúdica: «Vamos a oler la flor (inspirar) y apagar la vela (exhalar)»
- Cuentos emocionales: Leer historias sobre personajes que gestionan emociones intensas
El Rol Fundamental del Autocuidado Adulto
Porque nadie regula bien desde el agotamiento:
- Reconocer nuestros disparadores: ¿Qué tipo de perretas nos desregulan más?
- Tener frases mantras: «Está teniendo una dificultad, no me está dando dificultades»
- Crear redes de apoyo: Intercambiar con otras familias sin juicio
- Pedir ayuda profesional: Si sentimos que la situación nos desborda constantemente
Cuando Buscar Ayuda Profesional
Aunque las perretas son normales, consulta con especialistas si:
- Son extremadamente frecuentes (varias al día, todos los días)
- Durán más de 20-30 minutos regularmente
- Van acompañadas de agresión física intensa hacia otros o sí mismo
- Persisten significativamente después de los 5-6 años
- Interfieren con su capacidad para relacionarse con otros niños
Las Perretas como Oportunidades de Conexión
En La Nube, hemos aprendido que cada perreta es una invitación a conectar, una oportunidad para enseñar regulación emocional mediante el ejemplo, y un recordatorio de que el desarrollo infantil es un proceso complejo y fascinante.
Lo más transformador no es encontrar «el truco» para que desaparezcan, sino cambiar nuestra perspectiva: de verlas como problemas a resolver, a entenderlas como mensajes a descifrar sobre las necesidades de nuestro hijo.
